La razón es muy simple: el Comité Olímpico Mexicano (COM) dejó fuera a nuestros atletas que calificaron legítimamente, robándole a México la oportunidad de obtener una medalla así como a los jóvenes atletas de calificar y seguir sus sueños en el mundo del deporte.
“Me parece más que una injusticia lo que nos hicieron. No solo entrenamos mucho y nos preparamos para este momento, sino que nos ganamos la participación legítimamente, y el Comité Olímpico Mexicano decidió convocar a un evento a través de una Federación que no está reconocida ni por la Federación internacional de esgrima ni por la CONADE.
Me duele porque era nuestra última oportunidad de participar en la categoría Junior. Exhortamos al Comité Olímpico Mexicano que respeten las instituciones y los procesos establecidos, que no le quiten la oportunidad a México de tener mejores resultados ni a nosotros de representar a nuestro país“ manifestó Elliot Barreto, esgrimista bajacaliforniano.
Esta injusticia es solo la punta del iceberg de la corrupción que existe en el Comité Olímpico Mexicano, con procesos opacos e irregulares, en este caso para favorecer a Jorge Castro, íntimo amigo de la presidenta del Comité Olímpico Mexicano, que no cuenta con reconocimiento oficial ni por la Federación Internacional de Esgrima ni por la CONADE.
La corrupción del COM es la causa de los resultados deplorables que México ha tenido en materia deportiva.
